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OPINIÓN: EL COLUMNAR
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Por favor... que alguien sea tan amable de matarme

 

Por 'El Colador'

Creía que hasta el punto del calendario que nos encontramos actualmente, ningún espacio televisivo sería capaz de superar el tono amarillento del tomate más rojo que jamás ha dormitado dentro de la caja 'tonta'. Pero, como el ser humano de vez en cuando se equivoca debido a su condición de imperfecto, valga la redundancia, me equivoqué.

Sentado en el sillón de mi casa, admirando las imágenes que despedía mi antigua televisión de tubos catódicos, fui testigo de ese nuevo programa al cual me refería anteriormente, ese que ha hecho que la vieja hortaliza habite en el olvido. Pelos como escarpias, pupilas dilatadas y, un sinfín de reacciones corporales acompañaron a mi estado de sorpresa. De repente, sin vacilar, grité: ¡Sálvame! Berrido que, por supuesto, precedió al interés de un amigo por mi estado de salud.

Lejos de haber sufrido algún tipo de parada cardio respiratoria, la cual bien pudo haberse producido, ya que era un momento ideal, es lo único que se me ocurrió decir al ver tan esperpéntico espectáculo. Creo, que por mi grito, todos sabéis a que me refiero. Se trata, nada más y nada menos, de la nueva aventura del bien apodado Mermelada por nuestro amigo Ángel, alias el enano, del programa Se lo que hicisteis...

Mi boca podría haber espetado otras diversas palabras pero ésta, fue la perfecta. Definió a la perfección el momento. Necesitaba que alguien me cerrara los párpados y los sujetara sin darme opción a poder abrirlos. En ese momento no me hubiera importado mirar a atrás y convertirme en estatua de sal o, de igual manera, que un ovni me hubiera abducido para realizarme experimentos en pos del bienestar universal. Todo valía, menos seguir castigando a todos mis sentidos de esa forma tan cruel. ¿Cómo algo de esta índole no se encuentra estipulado como ilegal en el código penal?

Mi grito coincidió con el nombre del programa. Aunque más bien, debería haber dicho ¡mátame! Así mismo tendría que llamarse, pues creo que estaréis conmigo, provoca en el espectador incauto, unas inmensas ganas de abandonar este mundo al estilo de las pipas Facundo. Y el espectador dijo al morir: siento dejar este mundo, sin que Mermelada desaparezca en lo más profundo. Recordáis las pipas Facundo, ¿verdad?

Lo verdaderamente impresionante es ver como este impresentable, aunque siempre sea presentado por una vocecilla al empezar su programa, por llamarlo de alguna forma, es poseedor de un trabajo remunerado mientras muchos profesionales del medio están en el paro, o tienen que trabajar en otros oficios diferentes para así poder salir adelante. Eso es lo realmente increíble, que él y su séquito de colaboradores ataquen de forma indiscriminada a todo lo que se mueva, sin escrúpulos, sin remordimientos, sin pensar en los efectos secundarios de los graznidos que expulsan sus afiladas bocas.

Sin más, decir que mi farmacéutico me ha aconsejado no consumir Telecinco, ya que provoca vómitos y cortes de digestión.

 

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